Rincones de cuento en Andorra

Con la llegada de la nieve, ¡Andorra se pone más bonita que nunca! Este invierno te proponemos recorrer nuestros pueblos de cuento de hadas y descubrir nuestras iglesias y monumentos bajo el manto blanco de la nieve. Toma nota de nuestros mejores pueblos y empieza tu historia.
Érase una vez...

En Canillo, ¡un mirador, un puente tibetano y un palacio de hielo!

Canillo no solo es la primera parroquia por orden protocolario, sino que es, además, una de las más extensas del Principado. Dividida en 11 vecindarios, es sin duda alguna en su núcleo donde se encuentra el pueblo con más interés cultural: Canillo. Una vez pasada la rotonda que da acceso al pueblo, un paisaje único de montañas y naturaleza te dará la bienvenida. Si miras a lo lejos, verás una construcción que se alza por encima de los demás edificios: se trata del famoso Palau de Gel, un “palacio” que no solo contiene una pista de patinaje de 1800 m2, sino que ofrece, además, muchas otras actividades. A pocos metros se encuentra el casco antiguo, un laberinto de calles empedradas que albergan en su interior los secretos mejor guardados del pueblo. Si la nieve te lo permite, podrás observar algún que otro símbolo grabado en el suelo. Seguiremos la ruta dando un paseo hasta una de las joyas más valiosas de la parroquia: la iglesia de Sant Joan de Caselles. Conocida por conservar objetos únicos del románico, es la única en el país con un campanario de estilo lombardo. Finalmente, las otras dos visitas obligatorias se encuentran en lo alto de la montaña: el mirador del Roc de Quer, uno de los más impresionantes del país, y el puente tibetano más largo de Europa. ¿Te lo vas a perder?

Sant Romà de les Bons, uno de los secretos de Encamp

En el pueblo de Encamp respirarás cultura, historia y naturaleza por doquier. Como en todas las poblaciones de este cuento, la historia empezará en el núcleo histórico del pueblo, y es que es justo ahí donde encontrarás los grandes vestigios y señales del paso del tiempo. Durante todo el recorrido, observarás varias construcciones medievales de los siglos XVI y XVII, entre las cuales se encuentra un depósito de agua excavado en el suelo y dos palomares, Rossell y Cotxa, situados a ambos lados del otro punto imperdible de la visita: la Torre dels Moros. Asimismo, situada a pocos metros, también podrás visitar la capilla de Sant Romà de les Bons, la única con ábside semicircular del estilo lombardo del país. Continuando la ruta, bajarás por todo el conjunto histórico del pueblo, donde podrás observar muchas otras construcciones de época. Finalmente, si te apasionan los museos tienes que saber que en Encamp cuentas con varias opciones: el museo del arte sacro, el museo etnográfico Casa Cristo o el museo del automóvil, con una de las colecciones de vehículos más importantes del sur de Europa. Finalmente, las bordas de montaña con los tejados cubiertos de nieve serán una estampa bucólica que se te quedará gravada en las retinas.

 

Auvinyà, un pueblo medieval enclavado en Andorra

Cuando te adentres en este maravilloso pueblo, te parecerá estar viajando al pasado: calles empedradas, construcciones medievales, farolas hechas a mano... En definitiva, un lugar idílico a solo cinco minutos de Sant Julià de Lòria. Sin embargo, lo más curioso es que aunque este pueblecito parece datar de la edad media, en realidad es una bonita recreación de un pueblo medieval en pleno siglo XXI. En este sentido, y para dar más realidad al vecindario, se han empleado diferentes materiales y elementos del país en las edificaciones, dando a cada casa un estilo propio y singular. Auvinyà es, además, un pueblo totalmente peatonal, así que podrás pasear por sus calles con toda la calma del mundo. Al llegar, te adentrarás de pleno al casco antiguo, donde encontrarás la iglesia del pueblo, de estilo románico, así como todo un conjunto de casas de piedra con balcones de madera y puentes románicos. Una vez visitado el pueblo, te recomendamos continuar tu excursión hacia la iglesia de Sant Romà d'Auvinyà, una pequeña capilla románica, datada del siglo X, situada en la parte alta del valle. Desde ahí, además, disfrutarás de unas espectaculares vistas panorámicas de todo el valle de Sant Julià de Lòria. ¡Podrás sacar unas fotos únicas!

 

La Cortinada, un pintoresco pueblo de postal

Solo entrando al pueblo te enamorarás de una imagen original: los tejados nevados, humo saliendo de las chimeneas y la vida tranquila de un pueblo de montaña. Empezaremos nuestro paseo visitando el espacio sociocultural Cal Pal, una casa solariega datada del año 1347 y que ha sabido adaptarse al paso del tiempo. Seguidamente, cruzaremos la carretera para situarnos en el casco antiguo del pueblo. Aquí, reseguiremos la calle, que atravesará todo el pueblo hasta llegar a otra de las joyas arquitectónicas de la localidad: la iglesia románica de Sant Martí de la Cortinada, un templo que te cautivará tanto por su arquitectura románica como por las pinturas murales que se conservan en su interior. Finalmente, no te puedes perder la Mola y la Serradora de Cal Pal, dos edificios de finales del siglo XVI y principios del XVII que aún conservan una sierra hidráulica y una mola de piedra originales. Y si te has quedado con ganas de más, el pueblo de Ordino te está esperando. Reconocido por ser uno de los pueblos más culturales de Andorra, allí descubrirás varios museos singulares como la Casa Museo de Areny Plandolit, un edificio señorial nobiliario de la Andorra de antaño, entre otros.

 

Templos, cultura románica y chocolate en Pal

Continuando con nuestro cuento, otro de los rincones para perderse lo encontraremos en el pueblo de Pal: una localidad de la parroquia de la Massana que puede presumir de ser uno de los conjuntos románicos mejor conservados del país. Y eso no lo decimos nosotros, sino que este encantador vecindario acoge uno de los templos más antiguos del Principado, la iglesia de Sant Climent de Pal. Datada del siglo XI, es la única del país que cuenta con dos ventanas geminadas dobles. Aunque parezca mentira debido a la espectacularidad arquitectónica del templo, lo más fascinante lo encontrarás en su interior, ya que allí se conservan varios objetos litúrgicos y artísticos románicos. Finalmente, una vez hayas recorrido las estrechas calles del casco antiguo de Pal, te recomendamos continuar la excursión visitando los pueblos de Anyòs y Sispony. Estos pueblos, que también forman parte de la Massana, te permitirán descubrir edificios monumentales únicos y con gran valor cultural, como la iglesia de Sant Cristòfol d’Anyòs, entre otros, y deleitar tu paladar con deliciosos productos autóctonos como el chocolate de Xocland. Finalmente, un escenario natural idílico rodeado de montañas y bosques completará tu visita a este singular pueblo pirenaico.

 

En Santa Coloma entre hallazgos y tecnología

Llegados a este pueblo, quedarás fascinado en ver cómo cohabitan y se combinan a la perfección dos estilos tan diferenciados como opuestos: la historia y la modernidad. Y una muestra de ello la podrás encontrar en el primer punto de la visita: la iglesia de Santa Coloma. Situada en el casco antiguo del pueblo, es un templo que te fascinará por varios motivos, aunque el más destacado de ellos es que en su interior podrás observar un videomapping de las pinturas del templo, sustraídas en el siglo XX. Quedarás maravillado al observar desde los primeros trazos del esbozo hasta el resultado final de la obra. Pero eso no termina aquí, ya que cruzando la carretera te espera el Espai Columba, ¡un espacio que contiene los famosos frescos originales representados durante el videomapping! Continuando nuestra ruta, otro punto de visita obligatoria es la Torre dels Russos: situada al final del casco antiguo, constituye no solo uno de los ejemplos de la arquitectura del granito del país, sino que también fue declarada bien inmueble del patrimonio artístico y cultural del país en el año 2004. Finalmente, si aún tienes ganas de más, te recomendamos viajar en el tiempo en el yacimiento de la Margineda, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de los Pirineos.

 

Otros rincones para soñar...

Si te ha gustado este singular recorrido por los pueblos de cuento andorranos, tienes que saber que en el país cuentas con muchísimos otros lugares por descubrir. Te invitamos a seguir paseando por nuestros pueblos y a descubrir las numerosas joyas arquitectónicas, culturales, históricas y naturales que se esconden en el Principado. ¡No te las vas a acabar!

¡Recorre nuestros pueblecitos estas Navidades y vive tu propio cuento!