Arquitectura contemporánea en Andorra

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A principios del siglo XX se inicia la construcción de las carreteras, y a partir de los años 30 se observa un notable cambio en la arquitectura tradicional que perdurará hasta los años 60, con la llamada arquitectura del granito, que surge a raíz del impulso del turismo de los balnearios, la electrificación del país, la emigración temporal de jóvenes aprendices de albañil y la contribución de arquitectos de renombre en la construcción de Andorra.

Se trata de una arquitectura con una completa integración en el medio natural, logrado por la piedra local de sus fachadas, y representa un espíritu innovador respecto a la arquitectura existente hasta entonces. Es el momento de la edificación de grandes hoteles y balnearios (Hostal Valira, Carlemany, Hotel Rosaleda, entre otros), llega la luz con la construcción de FEDA, Radio Andorra inicia su programación en un edificio de tecnología puntera, y el Cinema Valira y más tarde el Carlemany serán nuevos puntos de entretenimiento.

De este período destacan La Casa dels Russos, (1916) del arquitecto César Martinell discípulo de Gaudí, donde el uso de los materiales autóctonos transforma visualmente los rasgos generales del Modernismo catalán, y la Casa la Creu, de los años 30, obra del arquitecto catalán y notable historiador del arte Josep Puig i Cadafalch. Otros ejemplos serían el embalse y caseta del guarda de Ràmio, el Hotel Carlemany, la Casa Xurrina, el antiguo cine Valira (actual sede del CAEE), la Casa Vidal, la Casa Palmitjavila y la Casa Duró, entre otros espacios arquitectónicos escondidos en el paisaje urbano.

A finales del siglo XX varias construcciones contribuyen al cambio de imagen del Principado, como es el nuevo santuario de Meritxell, obra del Taller de Arquitectura de Ricard Bofill, arquitecto y urbanista catalán de reconocido prestigio mundial, representante del estilo posmoderno de la arquitectura contemporánea por la inclusión de elementos clásicos en sus obras. Así como el centro termolúdico Caldea, obra del arquitecto francés Jean-Michel Ruols que, desde su apertura al público en 1994, se ha convertido en una imagen icónica de Escaldes-Engordany y de Andorra, además de un equipamiento turístico de referencia.

Siglo XXI

Ya en este siglo encontramos la nueva sede del Consejo General (el Parlamento), un edificio singular y lleno de simbolismo creado por el equipo de arquitectos e ingenieros andorrano Engitec, encabezado por Pere Espuga (arquitecto) y Josep Maria Planes (ingeniero). Edificado junto a la Casa de la Vall, antigua sede del Consejo, entró en funcionamiento en 2011 y fue inaugurado oficialmente en 2014 durante la primera visita conjunta de los copríncipes François Hollande y Joan-Enric Vives en Andorra.

Otras construcciones de carácter civil que también forman parte del nuevo paisaje visual del Principado son cuatro estructuras de ingeniería, acaecidas rápidamente importantes puntos de atracción turística.

Dos miradores, el del Roc del Quer, abierto en 2016 y desde donde se puede disfrutar de unas magníficas vistas del valle de Canillo y sus alrededores y qué pasarela, con parte del sol de vidrio, tiene en su extremo la figura del pensador sentado, obra del escultor Miguel Ángel González. Y el mirador Solar de Tristaina, ubicado en el pico de Peyreguils a 2701 m de altitud, en el circo de Tristaina, en la zona de Ordino-Arcalís. Es una estructura metálica esférica en suspensión de 25 m de diámetro, con vistas a los lagos de Tristaina y el valle de Ordino, los otros picos del circo y también de Francia.

La tercera es el puente tibetano de Canillo. Con 603 m de longitud, un metro de anchura y 158 m de elevación máxima sobre el valle del Río, desde su apertura al público, esta infraestructura, ubicada en el valle del Riu, atrae a miles de turistas cada temporada.

El puente de París, que comunica la avenida Dr. Mitjavila con la calle Consell de Europa, es una imponente obra del año 2005 creada por los ingenieros Leonardo Fernández Troyano y Guillermo Ayuso Carrer, cuya estructura tiene un tramo de 45 m en línea recta y 27 m de trazado semicircular, con dos estructuras triangulares coronadas por dos esferas de acero de 2,20 m de diámetro donde convergen los tirantes de sustentación. La perspectiva que ofrece desde la plaza de la Rotonda, con el rótulo luminoso de la capital y las fuentes de luz, música y colores instaladas en este tramo del río Valira, lo han convertido en uno de los puntos de atracción turística más conocidos y fotografiados del país.

En otro contexto, tenemos que hablar de los jardines de Juberri que ofrecen unas magníficas vistas sobre el valle de Sant Julià de Lòria. Estos jardines, situados a 1250 m de altitud en Juberri, que nacieron como espacio familiar, donde se exhiben las obras del escultor Ángel Calvente, en simbiosis con la naturaleza que las rodea, que sorprenderán al visitante. Con el tiempo se ha forjado un mundo de fantasía relleno con una heterogénea multitud de esculturas por donde pasear dejando volar la imaginación para disfrutar del entorno.

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